Pereza

Vaya días llevo, entre celebraciones, comidas de empresa, fiestas varias, etc.., que pereza da entrenar, que pereza da calzarse las zapas a las 8,30 de la mañana para echar unas carreritas, aunque luego te quedes a gusto, pero hay que reconocer que cuesta abandonar el calorcito del edredón, por lo menos hace bueno, jeje, por fin tenemos sol.

Que pereza da dirigirse a la piscina, con el solete que hacia ayer, lo que mas apetecía era comer tranquilo y dar un paseo por Donosti, pero aun así luche contra ese perezoso que tenemos dentro y me plante en la piscina, poquita gente, tan poquita que en 15 minutos nos quedamos el socorrista y el menda solos, jeje.

Por los grandes ventanales entraba el sol y por lo menos hacia mas apetecible el baño, así que me coloque en la calle 2, bañada en su totalidad por el sol, no se porque pero la 1 no me gusta mucho y como se podía elegir, jeje

El caso es que cada vez que respiraba hacia donde daba el sol, me cegaba, pero daba igual, que bien sienta nadar con el sol acompañando tus movimientos, ver la claridad del agua, parece hasta mas fácil, y eso que tenia una sesión durilla, al menos para mi, bastantes metros nadando fuerte, y llegando a los reposos de 15 segundos primero y 30 despues, jadeando y con brazos y piernas pidiendo la hora.

Al final termine la sesión, incluso el socorrista se había metido a hacer unos largos, y es que estaba apetecible la piscina, solitaria y soleada, mereció la pena vencer la pereza una vez mas y cumplir con el planing, salir con una sonrisa de oreja a oreja en busca de la furgo y continuar la jornada laboral con otra ilusión jeje, hoy no se si podre vencerla. 😉

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