Nostalgia helada

La vida es un ciclo, y mucho de lo que vivimos se repite, los recuerdos se repiten, nuestras vivencias piden un espacio en nuestra memoria, yo no voy a ser menos y es casi matemático que todos los inviernos ciertos recuerdos llaman la puerta de mi mente y lejos de rehuirlos dejo que entren y me  recuerden de donde vengo.

Siempre me ha gustado el frío y la montaña, el nombre del dominio no es casual y obedece a un momento en el que no era capaz de ver mucho mas allá del blanco y húmedo elemento (ice) y la medida habitual eran largos de cuerda que casi con seguridad podría ubicar en El (pirineo) la mayor parte de las veces, bonitos recuerdos, grandes amigos, momentos intensos, dolorosas perdidas pero la vida continuaba y nos avisaba que teníamos que «vivirla» en cada momento.

Os dejo aquí un articulo que en su día me publico Errimaia, y donde describía uno de los lugares que mas me ha hecho disfrutar y al que tengo un gran respeto.

 

Gavarnie, paraíso helado (Errimaia nº57 2003)

No recuerdo cuando fue la primera vez que oí algo sobre Gavarnie, sólo recuerdo, que como supongo casi todos los que suspiramos ante la idea de la llegada del invierno y del hielo, en cuanto oí hablar de sus interminables y verticales largos, sus reuniones en hielo, su ambiente y todas las posibilidades que ofrecía, supe que tarde o temprano le tendría que hacer una visita.

Todo surgió ya hace unos cuantos años como surgen estas cosas, unos días de fiesta sin un plan convincente, algún comentario al respecto y casi sin darnos cuenta estábamos Miguel, Gaizka, Zigor y yo cenando en una pequeña caravana en el parking de JandaLo. Aún recuerdo el intenso frió de esa noche de Enero y la humeante cazuela de patatas a la riojana que nos preparaba concienzudamente Gaizka mientras hablábamos y hablábamos de cascadas de hielo, mixtos, largos imposibles, columnas y todo lo relacionado con este mundo que tantas alegrías nos dá.

Aquella cena acabo a altas horas de la madrugada con sabor al buen rioja que acompaño a las patatas y en medio de una copiosa nevada, que dejó el circo lo bastante peligroso como para no acercarse en un par de días.

El día siguiente amaneció mas despejado que nuestras cabezas y con el circo bastante cargado de nieve, así que como alternativa, subimos a las goulottes del Taillon, guiados por Gaizka que sin duda era el que mas experiencia tenía, el día fue perfecto sol y mucho frió, tanto que alguno bajo con principios de congelaciones en los pies. Hicimos el primer largo de la central, pues a la hora que subimos no daba para mucho más y volvimos a contar batallitas en la caravana.

TAILLON2

Al día siguiente continuamos la espera en un valle próximo a Gavarnie, Troumouse, ideal para los primeros contactos con el hielo y para quitar el mono cuando el circo está intratable, pero por fin llegó el día de subir al circo, la primera impresión cuando llegas al Hotel tras atravesar alguna de las avalanchas que casi anualmente caen en el camino, es de lo diminuto que eres ante semejante mole de hielo y roca, según te vas acercando a la pared tomas conciencia de las dimensiones reales del circo y de los metros y metros de hielo que se levantan ante tí en un equilibrio perfecto.

Incluso es posible que el circo te dé la bienvenida con uno de los tan habituales desprendimientos que caen por la Overdose, haciéndote recordar lo vulnerable que puedes ser allí dentro.

Nuestro objetivo ese día era Banzayous, para algunos, una de las cascadas mas bonitas y estéticas del circo, pero no había mucho tiempo así que solo podríamos hacer algunos largos.

Zigor formo cordada con Gaizka y Miguel conmigo, por suerte me toco comenzar a mi, el circo impresiona pero las ganas de escalar en el pueden con todo lo demás, el nerviosismo del primer momento rápidamente dá paso al placer de escalar en un sitio tan auténtico.

Lástima que sólo nos dió tiempo ha hacer dos largos, ya que, esa misma tarde teníamos que estar en Donosti; Zigor y Gaizka continuaron un poco más hasta la vira, mientras nosotros nos alejábamos circo abajo.

Pasaron unos años antes de tener la oportunidad de volver a escalar en Gavarnie, esta vez fué con Fernando y las impresiones de aquel día quedaron reflejadas en mi cuadernillo de escaladas:

gavarb8

Son las 4 de la mañana, el viento trae la nieve hasta el txoko donde dormimos y nos despierta antes de lo esperado, aun queda una hora para ponernos en marcha, pero el nerviosismo previo a una escalada no me deja conciliar de nuevo el sueño.

Hora y media mas tarde nos acercamos con la furgo al parking y comenzamos el paseito que nos llevara al circo.

Cuando llegamos al hotel, el circo nos recibe con el estruendo de una pequeña avalancha que cae por la Overdose, ya podemos ver frontales en la base de la Banzayous, los hay madrugadores, era una de las vías que llevábamos en mente, así que la descartamos rápidamente, somos la segunda cordada y aun tenemos muchas para elegir.

Al final nos decidimos por la Crac-Crac, una cascada a la izda de Essuie-Glace que se une a esta en la parte de arriba y no suele estar siempre en condiciones pero hoy parece que esta bastante bien.

Tras el tiempo necesario para equiparnos con toda la parafernalia que requiere la escalada, comenzamos a escalar al tiempo que la luz empieza a inundar el circo, comienzo yo, el largo no parece difícil, pero el hielo hueco y quebradizo junto con las coliflores, ponen un poco de emoción en este primer largo, por fin llego a la reunión, un buril que refuerzo con un clavo y sube Fernando.

gavarb2b

El segundo largo es el largo clave de la vía, comienza con unos metros de travesía hacia la izquierda por un hielo bastante quebradizo y hueco que obliga a ir gancheando, le siguen unos 15 metros a 90 y otros 15 a 80/85, todo ello acompañado de una buena ducha de agua helada, Fernando como era de esperar pasa sin problemas, a mi me cuesta un poco más de esfuerzo despegar los tornillos que se han quedado totalmente fusionados con el hielo y llego a la reunión empapado y resoplando.

El tercer largo no tiene grandes problemas, salvo el regalito que ha recibido Fernando en la nariz (y del que aún hoy guarda recuerdo), monto reunión en hielo y sube Fernando, continuamos con otro largo para Fernando a tope de cuerda al igual que el siguiente que me toca a mi y me deja a punto de salir a una zona mas tumbada, sube Fernando y continua casi sin parar por el resalte, donde rompe la hoja de uno de sus piolets, llega a la reunión con un poco mas de dificultad y esta vez me toca esperar un poco mas de la cuenta hasta que cambia la hoja y me asegura. En un par de largos mas salimos arriba tras terminar una vía muy buena, larga y bonita, por fin escalo hasta arriba una vía en Gavarnie, ahora solo queda llegar a los rapeles de la Fluido y para abajo, el ultimo rapel lo hacemos con poca luz mientras vemos una cordada en los últimos largos de la Banzayous, estos seguro que bajan de noche.

A partir de aquí, las visitas a Gavarnie se han ido sucediendo con más o menos asiduidad, unas veces hemos encontrado buen tiempo y buenas condiciones para llevar a cabo nuestros objetivos, otras ni tan siquiera hemos podido acercarnos al circo, pero siempre, por lo menos hasta ahora, he encontrado esas sensaciones irrepetibles que no encuentro en casi ningún otro lugar, y que me harán volver todos los inviernos a este frigorífico que tanto añoro el resto del año, es por eso que si durante el invierno no he podido escalar en el circo, siento que a ese invierno le falta algo.

005_5

Poco a poco vas conociendo más el circo, aprendes a esperar cuando es necesario, y a estar preparado cuando las condiciones son las adecuadas, es entonces cuando empiezas a buscar alternativas distintas, y es aquí donde Gavarnie se muestra prácticamente insuperable, con un abanico de posibilidades impresionante. De hecho, aún hoy en día siguen saliendo nuevas líneas, o nuevos encadenamientos de los distintos muros que conforman el circo, dando pie a modestas ascensiones o grandes y comprometidas, según nuestro nivel y ganas.

Muchas veces nos embarcamos en grandes viajes a la búsqueda de ese lugar de moda que hemos visto en alguna revista, donde los mas avezados escaladores lucen sus últimos modelos en vías casi perfectas, olvidándonos de lo que tenemos a pocas horas de casa, uno de los mas salvajes tesoros del Pirineo, y que además debemos conservar como lo conocimos y mantener el compromiso que tienen sus vías, sin intentar amoldarlas a nuestras posibilidades, y que siga siendo un lugar mágico como seguramente lo fue para sus primeros aperturistas.

Sólo terminar con un grato recuerdo a Gaizka, que supo contagiarnos en tan sólo unas horas su desbordante entusiasmo por este lugar, poco antes de abandonarnos haciendo lo que mas amaba, tal vez por ello, todos los inviernos el circo de Gavarnie se viste con sus blancas galas en homenaje a todos los que como el supieron disfrutarlo y respetarlo.

gavarb6_

Comments are closed.