Espolón Walker (Grandes Jorasses)

Vista general Grandes Jorases

Todo empezó, hace ya muchos meses en el rocódromo del Pio Baroja en San Sebastian:

-Este año… no estaría mal volver a los Alpes en verano

-Por mi encantado

-Pues no se hable mas, ¿A donde vamos?

Y ahí quedo todo, con el paso de los meses, fuimos perfilando el objetivo principal, que seria en un primer momento La Directa Americana a los Drus, pero el paso de los meses y el desprendimiento de piedras en el Dru nos hizo cambiar de objetivo y entonces le toco el turno al espolón Walker para continuar con las grandes clásicas.

Guiller en la parte inferior

Hoy por fin ha llegado ese día, 9 de Agosto del 98 y nos encontramos a pocos kilómetros de Chamonix preparando unos macarrones, al viaje se han sumado Verónica y Alberto. El Plan es hacer el espolón Walker y después ir todos juntos a hacer la arista Lion al Cervino.

Son las 10 de la mañana del Lunes y ya estamos en la oficina de guías buscando un croquis decente de la vía, y por supuesto consultando el parte meteorológico para los próximos días, hay posibilidades de tormentas pero en general el tiempo es bueno.

A las 13.00 nos amontonamos en un trenecito lleno de turistas que nos llevara a la Mer de Glace, el traqueteo y el cansancio hacen el resto y despierto poco antes de parar el tren, aquí no hay mas que turistas, bajamos rápidamente al glaciar y nos alejamos del bullicio hacia la Jorasses que ya podemos ver al fondo del Glaciar.

La aproximación, tranquila y entretenida, nos permite ir adivinando por donde transcurre la vía mientras vamos avanzando por el glaciar.

Cuando llegamos al refugio, ya esta completo por lo que tenemos que acomodarnos en un rellano un poco mas abajo del refugio, cenamos y nos metemos rápidamente en el saco, pues el desayuno es a la 1,00 AM.

Para variar somos los últimos en salir del refugio, así que nos limitamos a seguir las luces de los frontales a través del laberinto de grietas que nos separa de la pared. Tras dos horas andando llegamos a la base del espolón. El primer largo es una rampa a 50º en hielo para llegar a la roca y el atasco de cordadas es impresionante, no hacen más que caer piedras, por lo que decidimos darles unos largos de ventaja y continuar más tranquilos.

Arista que nos lleva al nevero triangular

Continuamos en ensamble por varios largos fáciles evitando el nevero por la izda, tras esto llegamos al diedro Rebuffat, típica foto y para arriba, le toca el turno a una travesía de III, me voy unos metros por encima y tardo más de una hora en lo que tendría que haber costado 15 minutos. El siguiente punto característico, es el diedro de 75m, dos largos muy guapos y ya lo tenemos hecho, rapel pendular, travesías y por fin llegamos al vivac Cassin, como ya va oscureciendo y la repisa parece confortable, decidimos pasar allí la noche, tras acondicionar un poco el lugar cenamos y nos metemos en la funda hasta la mañana siguiente.

Llega el nuevo día y esperamos a que suba un poco el sol antes de salir de nuestro hotelito, derretimos agua, desayuno y vuelta a la roca. Le toca el turno a la torre Gris tras la cual un fácil espolón nos lleva hasta el nevero triangular, nos ponemos las plásticas y los grampones y tras dos largos nueva parada para quitarse las botas, continuamos por largos fáciles hasta el final donde el hielo y el agua, complican algunos pasos.

En la última reunión, nos juntamos con dos cordadas más, nos ponemos de nuevo las botas para salir a la cima y los truenos que nos han acompañado en los últimos largos nos anuncian la cercanía de la tormenta, nada mas salir a la cima me empiezan a zumbar los oídos, se me eriza el pelo y recibo una pequeña descarga eléctrica, me alejo del material y le grito a Guiller que se de prisa, ¡vaya susto!.

Mientras recogemos el material vuelve el zumbido, no hay mucho tiempo para disfrutar de la cima y nos vamos como motos para abajo.

Estas prisas provocan que los franceses caigan por la nieve, fracturándose uno de ellos las muñecas y alguna costilla.

Guiller y yo nos estamos acercando a un espolón rocoso, cuando resbalo y comienzo ha deslizarme pendiente abajo, consigo pararme pero ya he arrastrado a Guiller que pasa a mi derecha resbalando y arrastrándome de nuevo, sigo clavando mi piolet pero no consigo frenarme, por fin siento la tensión de la cuerda y me paro, Guiller a conseguido pararse y a aguantado mi tirón, la grieta se queda esperándonos pocos metros mas abajo.

Llega el helicóptero avisado por los franceses y se lleva al herido, Guiller y yo intentamos seguir bajando pero la tormenta, los nervios tras la caída y la cada vez menor luz no nos ayudan a encontrar el camino, por lo que volvemos al espolón ya a oscuras donde los austríacos y franceses ya están preparándose el vivac.

Atardecer en el vivac

Buscamos un choco y nos preparamos para un vivac de "circunstancias", estoy tan cansado que a ratos duermo, de vez en cuando me despierta la nieve que sigue cayendo durante casi toda la noche.

Por la mañana el panorama mejora bastante, la tormenta a pasado por lo que nos preparamos y continuamos bajando detrás de los austríacos, a los franceses los subirá a recoger el helicóptero pues han pasado muy mala noche.

Tras otro espolón de roca, grietas y mas grietas llegamos al refugio de Boccalatte, el guarda nos dice que ayer subieron Vero y Alberto a buscarnos hasta el refugio, continuamos bajando y a mitad de camino nos encontramos a Alberto que nos sube zapatillas, cocacolas y algo para comer, esto es un colega, abajo nos espera Vero que esta noche ha dormido menos que nosotros.

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